Rotura de stock: qué es y cómo evitarla
Qué es una rotura de stock, las fórmulas del stock de seguridad y del punto de pedido, y por qué muchas roturas no son falta de stock sino de exactitud.
¿Qué es una rotura de stock?
Una rotura de stock —o stockout— se produce cuando un pedido no puede servirse porque no hay inventario disponible de uno o más de sus productos.
Esa es la definición de manual. La útil es otra: una rotura de stock no siempre significa que el producto no esté. Muchas veces está en el almacén. Lo que falla es que el sistema no sabe que está.
Esa distinción decide cómo se arregla. Y explica por qué tantas marcas gastan dinero en la solución equivocada.
Las tres causas
| Causa | Síntoma | Solución real |
|---|---|---|
| Demanda | Vendes más de lo previsto (campaña, viral) | Stock de seguridad y punto de pedido |
| Suministro | El proveedor se retrasa o sirve incompleto | Plazo real, no prometido |
| Exactitud | El sistema dice una cosa y el almacén otra | Recuento cíclico y control por barcode |
Solo la primera se arregla comprando más. La tercera es la más común y la que casi nadie diagnostica: si tus roturas vienen de exactitud, puedes duplicar el stock y seguirás rompiendo. El problema no es cuánto tienes. Es que no sabes lo que tienes.
Las dos fórmulas
El stock de seguridad es el colchón que absorbe lo que no puedes prever:
Stock de seguridad = (consumo máximo × plazo máximo) − (consumo medio × plazo medio)
Y el punto de pedido es el nivel que dispara la compra:
Punto de pedido = (consumo medio diario × plazo en días) + stock de seguridad
El dato que casi nadie tiene bien es el plazo máximo. No es el que promete tu proveedor: es el peor que te ha servido en el último año. Con el prometido, tu colchón está calculado para un mundo que no existe.
Un ejemplo
Un SKU que vende 20 unidades/día de media, 35 en campaña. Proveedor que tarda 10 días… salvo aquella vez que tardó 18.
- Stock de seguridad = (35 × 18) − (20 × 10) = 430 unidades
- Punto de pedido = (20 × 10) + 430 = 630 unidades
Fíjate en lo que dice ese 430: es más del doble de lo que consumes durante un plazo normal. No es prudencia excesiva. Es lo que cuesta un proveedor que a veces tarda 18 días.
Ahí hay una lectura que se ignora: buena parte de tu capital inmovilizado no lo causa tu demanda, lo causa la falta de fiabilidad de tu proveedor. Baja ese plazo máximo de 18 a 12 días y el colchón cae a 220 unidades. Negociar fiabilidad sale más barato que financiar stock.
La rotura fantasma
Es el caso que más vemos. El sistema dice 0 y en la estantería hay 40. O al revés: dice 40, vendes 12 y aparecen 3.
Las causas son poco glamurosas. Movimientos que nadie registra —alguien coge una unidad “un momento”—. Devoluciones que vuelven a la estantería sin pasar por sistema. Recepciones cotejadas a ojo. O stock fragmentado entre canales: reservas para Amazon que bloquean unidades que tu tienda podría estar vendiendo. Aquí la rotura es puramente contable.
Se ataca con recuento cíclico por SKU en vez de un inventario anual —contar todo una vez al año solo te dice, en enero, cuánto te equivocaste en marzo—, con validación por barcode en cada movimiento, y con un único pool de stock para todos los canales.
Es lo que hacemos en el almacenaje: inventario continuo dirigido por WMS. Y es uno de los KPIs que más margen mueve y menos se mira.
El error caro
Cuando aparecen roturas, la reacción automática es comprar más. Es la respuesta más cara: inmoviliza capital, ocupa espacio y, si tu producto caduca, acaba en merma —ahí el FEFO limita el daño, pero no lo evita—. Y sobre todo, no arregla nada si la causa era exactitud.
Antes de subir el colchón, contesta una pregunta: de tus últimas diez roturas, ¿cuántas fueron porque no había producto y cuántas porque no lo sabíais?
Si no puedes responder, ese es el trabajo pendiente. No la orden de compra.
Si tus descuadres vienen de tener el inventario repartido entre canales o de una operativa sin control por barcode, se resuelve en el almacén. Cuéntanos tu operativa y lo miramos con tus números.